miércoles, 20 de mayo de 2015

Pequeño corazón...

Pequeño corazón, no sé por qué te complicas tanto la vida. Dices que estás sufriendo, pero yo no creo que estés sufriendo por amor, pues de él no se sufre jamás, ya que el amor no daña, tal vez estás sufriendo por alguna persona que te decepcionó y que quieres o querías, no lo sé. Pero tengo unos consejos para ti: Deja de pensar en los maravillosos momentos que te hizo pasar por un instante, ¿listo? Ahora, piensa en lo mal que te la está haciendo pasar el día de hoy, piensa en las veces que te decepcionó, que te hizo sentir mal, que te cambio por alguien más, cuando no te demostraba que te quería, cuando te diste cuenta que realmente no le importabas. ¿Te gusta ese sentimiento? Yo sé que no, tranquilo, ahora piensa en lo mucho que te ha buscado esa persona para arreglar las cosas, lo mucho que ha sacrificado para que las cosas vuelvan a la normalidad, donde según tú, los dos eran felices, piensa en los detallas que ha hecho esa persona por ti, para que la perdones, lo que le ha costado que le hables, lo que ha tenido que hacer  tratando de recuperarte, su tiempo, su orgullo, su dignidad,  etcétera. ¿Qué pasa? ¿No recuerdas nada de eso? Oh, lo siento tanto, si es así, es porque realmente no le importas, no ha hecho nada ni lo hará para recuperarte, ahora piensa en qué estará haciendo en estos instantes, ¿crees que pensando en ti? ¿Crees que está contemplando las viejas fotos de ustedes dos? ¿O leyendo las conversaciones que tienen? ¡Ya sé! Recordando los bellos momentos que pasaron… oh, espera, ¿no crees que esté haciendo eso? Yo tampoco. Seguramente está feliz de la vida, riendo por algún chiste que le contaron, besando a alguien que se encontró por ahí, o tratando de conquistar, eso si te lo imaginas ¿no? Porque eso está pasando. Esa persona si aprovecha la vida. Ahora imagínate a ti, ¿qué has estado haciendo tú? ¿Tratando de superarlo? ¿Conociendo nuevas personas? ¿Dejando atrás su recuerdo? ¿Curando esa herida? ¿Pasándola en grande? ¿Siendo muy feliz y pleno? Eso debes estar haciendo, porque de eso trata la vida, de eso y nada más. Oh, no, espera… no me digas que… ¿realmente? No lo creo, ¿tú, tan fuerte? ¿Realmente has estado sufriendo por ese alguien mientras esa persona disfruta de su vida? Carajo, ¡levántate ya! Ves tu vida pasar, mientras esperas su regreso, ¿supongo, no? Pues ojalá yo estuviera a tu lado para sacudirte y darte una buena bofetada. ¡Despierta! Sigue tu camino, bese, acaricia, siente, ríe, llora, llora de felicidad, siente la vida de nuevo, cae, levántate, aprende, no te quedes estancado. Si tienes la esperanza de que regrese, mientras, tú vive, disfruta, y si llega, pues que llegue y ya decidirás que hacer. Pero sigue caminando, porque en tu camino te encontrarás muchas cosas, no siempre buenas, pero todas te dejarán una experiencia, un sabor distinto, y así tendrás la dicha de que al ser viejo digas: “Tuve un amor, me hizo sufrir, lo superé, tuve otro amor, le hice sufrir lo superó, tuve muchos amores, y aprendí mucho, hice todo lo que quería en la vida, me caía, lo admito, pero siempre me levanté, y ahora estoy listo para morir, porque hice lo que quise y no desperdicié un solo instante.” 

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